El cerebro, la atención, el teléfono y manejar.

El cerebro, la atención y el teléfono celular durante la conducción de un vehículo.

Nos encontramos en el año 2017: época donde gran parte de la población posee un auto. Manejar se ha convertido en parte de la rutina, consumiendo a diario gran parte de nuestro tiempo. El auto simplemente es indispensable, tanto así que lo tratamos como un integrante más de la familia. Es asombroso el protagonismo que ha tomado el auto en nuestras vidas.  Alguna vez te has preguntado: “¿qué ocurre en nuestro cerebro al momento de conducir?”, “¿cuánto de nuestra capacidad mental se utiliza para procesar toda esa información?” Cada parte del cerebro ejerce una función diferente y, al momento de conducir, unas partes se utilizan más que otras. Para entenderlo mejor, comenzaremos repasando brevemente cómo funciona el cerebro.

El cerebro se compone de cuatro lóbulos principales: el occipital, parietal, temporal y frontal, cada uno ejerce tareas específicas para el funcionamiento adecuado del ser humano. El lóbulo occipital, localizado en la corteza visual, se ocupa mayormente de todo lo relacionado con el sentido de la visión. El lóbulo parietal, una de las zonas de mayor asociación del cerebro, está encargado de procesar y combinar toda la información sensorial que llega de varias partes del cuerpo, como resultado emite un mensaje completo. El tercer lóbulo, el temporal, se encarga de la memoria de la persona. El cuarto y último lóbulo, el lóbulo frontal, es el más grande del cerebro humano. Se ocupa de la planificación, organización, producción del lenguaje, emociones, control de conductas y cognición social. Factores tan importantes para el manejo como el sentido de dirección del conductor, la capacidad de trazar rutas y la toma de decisiones satisfactorias están determinados por la función óptima de este lóbulo.

Como podemos ver, la unión de todos estos factores permite el funcionamiento adecuado del cerebro. Cuando nos involucramos en varias actividades a la vez los lóbulos se disputan la atención principal del cerebro. El cerebro realiza una selección de una actividad primaria en donde se va a enfocar gran parte de la atención utilizando más unos lóbulos que otros. De esta manera, ciertas actividades quedan en primer plano y otras, que se realizan al mismo tiempo, quedan relegadas a una posición secundaria; a un segundo plano. Un estudio realizado en la Universidad de Carnegie Mellon, muestra cómo la actividad cerebral del lóbulo occipital (encargado de la visión) y el lóbulo parietal (responsable de recibir los estímulos sensoriales) disminuyen hasta un 37% cuando mantenemos una conversación por teléfono móvil. Incluso, el cerebro puede sufrir ceguera por desatención, impidiéndole reaccionar adecuadamente a estímulos exteriores como los de la ruta, peatones y ciclistas. En los últimos años hemos visto un aumento drástico en accidentes de tránsito; el uso del teléfono móvil acaparando el 40% de éstos.

El mundo está constantemente enviándonos estímulos, el sistema cognitivo en el cerebro se encarga de filtrar estos estímulos para que podamos centrar nuestra atención en las actividades más importantes al momento de conducir. Además de atención cerebral, manejar requiere de acción moral. Nuestra responsabilidad como ciudadanos es hacer que una ruta sea más segura, dedicándole toda nuestra atención al volante, esforzándonos por disminuir las probabilidades de accidentes.

Al conducir, utilizamos principalmente tres tipos de atención: 1) atención selectiva, cuando el sujeto decide concentrarse en ciertos aspectos solamente; 2) atención sostenida, cuando el sujeto mantiene su atención por largos períodos de tiempo en un aspecto específico; 3) atención dividida, cuando el sujeto presta atención a diferentes estímulos a la vez. Manejar un automóvil requiere que nuestra atención se divida para poder realizar tareas como, por ejemplo: estar atento al camino, tener en cuenta la velocidad del auto, estar pendiente a otros autos en las vías, tomar rápidamente decisiones, entre otras.

 

Llevar a cabo todas estas actividades simultáneamente no es tarea fácil. Si a esto le sumamos el uso del teléfono móvil, escuchar la radio, o cualquier otra distracción, el cerebro va a querer delegar protagonismo a unos estímulos, poniendo en automático a otros. Como te imaginarás, la tarea más afectada es la conducción, y el resultado está a la vista: En el año 2016 se produjo un récord de accidentes fatales en EEUU pese a que los vehículos tienen cada vez más asistencias autónomas.

¿Te pareció interesante? Déjanos saber tu opinión y dinos sobre qué temas relacionados con la conducción te gustaría leer! No te pierdas el próximo blog sobre CÓMO LAS EMOCIONES AFECTAN LA MANERA EN QUE CONDUCIMOS.

Contacto: Carmen MC Rullán. e-mail: contreras.carmenm@gmail.com  

Ilustraciones y edición: Ana Beatriz Gonzalez. e-mail: anabea.falcon@gmail.com 

Bibliografía:

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S000145751400178X

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http://casr.adelaide.edu.au/rsr/RSR2008/NajeebM.pdf

http://www.recercat.cat/bitstream/handle/2072/3846/Tesina_SLarrea_05.pdf?sequence=1

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http://www.dmv.org/how-to-guides/driving-and-emotions.php

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http://www.um.es/docencia/agustinr/pca/textos/cogni2.pdf

https://www.researchgate.net/publication/223867765_Selective_looking_Attending_to_visually_specified_events_1

 

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